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6.6.5 - INDICACIONES PRÁCTICAS PARA LA COMPACTACIÓN


 

Una vez extendido el material, y con su humedad correcta, se procede a su compactación. Esta operación debe hacerse de forma ordenada, controlando bien el número de pases y su distribución homogénea. A continuación exponemos algunas reglas a tener en cuenta.

En el caso de zanja terraplenada o zanja inducida en terraplén, debe empezarse dando el primer pase por los bordes del terraplén, y así se consigue después un efecto de "confinamiento que ayuda a la compactación".

Debido a que en todas las máquinas de compactación se consigue mayor eficacia bajo el plano central de la misma que en los laterales, debe darse cierto solape entre cada pase y el contiguo. Con ello se uniformiza la compactación.

Muchas máquinas de compactación pueden trabajar tanto marcha atrás como hacia delante; con ello se evitan maniobras que, además de ocasionar pérdidas de tiempo, levantan la capa superior del terraplén o zanja al arrastrar el material en los virajes.

En los bordes de los terraplenes siempre queda una cuña sin compactar en forma debida. Esto hay que tenerlo en cuenta para dar un pequeño sobre-ancho sobre la zona que necesita la compactación correcta. Según sea el tipo de construcción, puede dejarse este sobre-ancho o bien eliminarle después de terminado el terraplenado.

A veces es preciso compactar la superficie inclinada de los taludes laterales del terraplén. Para ello se dispone el compactador trabajando en la línea de máxima pendiente, y colgado del cable de un cabrestante montado sobre una grúa o tractor que camine por la coronación del terraplén.

Debe procurarse utilizar un solo tipo de compactador, pues con ello se simplifica mucho el control. Sin embargo hay casos en que se deben utilizar. Por ejemplo:

Para sellar la capa superior al final de cada jornada, cuando se utilizan compactadores de huellas profundas y se teme que pueda llover durante la noche.

Para compactar la capa final del terraplén, cuando se empleen compactadores de efecto en profundidad.

En ambos casos pueden utilizarse compactadores de neumáticos o de cilindros lisos para las últimas pasadas.

En el caso de tener arenas muy limpias como relleno de la zanja, es posible conseguir grados de compactación elevados, con un Proctor del orden de 90 al 95, por la simple acción de un vibrador interno. Para ello es conveniente que la arena contenga mucha agua; varios puntos sobre el Proctor óptimo. Se emplean vibradores de aguja análogos a los utilizados para el hormigón.

Este procedimiento en muy interesante para rellenos localizados alrededor de las tuberías de drenaje, en cuyas proximidades no pueden trabajar las máquinas corrientes de compactación de terraplenes. En estas aplicaciones hay que asegurarse que la arena quede en un recinto cerrado por el resto de la zanja, de modo que no se pueda perder la arena por arrastres. 

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